El tiempo es vida

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En busca de la felicidad

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¿qué ocurre cuando tu pareja te deja?

corazon partio.jpgLas rupturas de pareja pueden ser muy traumáticas para ambos. Todos sabemos lo difícil que es superar una ruptura amorosa, y no es igual si somos nosotros quienes tomamos la decisión, si ésta es de mutuo acuerdo, o si ha sido nuestra pareja quién nos ha dejado a nosotros.

La forma en que reaccionamos ante una ruptura está muy determinada por algunos factores que hacen que no haya una “respuesta típica ante la ruptura”. La personalidad de cada uno, la madurez emocional, las actividades del día a día, las experiencias previas y los condicionantes de la ruptura suponen que haya tantas vivencias como rupturas. En este post, intentaré explicar la experiencia de algunas personas que han pasado por un mismo proceso de ruptura sin haber sido ellas las personas que tomaron la decisión, y posteriormente, algunos consejos para aliviar el sufrimiento y aceptar la pérdida.

1.-Catástrofe. El viaje al infierno. 

En el momento que se produce la ruptura, la descarga emocional es brutal. Depende de cada situación, pero el impacto puede incluir inicialmente una sensación de irrealidad, de estar viviendo una pesadilla de la quieres despertar. Durante las primeras horas, se produce un vaivén de emociones tales como frustración, desesperanza, ira, culpa…que dan lugar a una descarga emocional que se ha de saber gestionar.

Toda la respuesta del organismo se transmite en 3 niveles:

-Un nivel cognitivo, donde los pensamientos se vuelven obsesivos y rumiantes, en un intento de negar, y luego de entender la situación. ¿por qué a mi? ¡No merezco amor! ¡No sé mantener una relación! ¿qué he hecho para merercer esto?… son algunos de los pensamientos que invaden la mente hasta sumirla en un estado de shock

– Un nivel emocional caracterizado por la tristeza, la frustación, la ira, la culpa y sentimientos de soledad y abandono.

-Un nivel conductual en el que la activación fisiológica es brutal, y que además puede incluir llantos, golpes, conductas agresivas o autodestructivas, búsqueda de apoyo, etc…

2.- La toma de conciencia. La pesadilla es realidad.

Pasadas unas horas, incluso algún que otro día, se toma conciencia de la situación. Veamos algunas respuestas en los tres sistemas:

A nivel cognitivo: se sigue buscando explicaciones a lo ocurrido, y siguen invadiendo pensamientos que intentan ofrecer razones para entender la situación. Algunos de esos pensamientos son de hostilidad y rechazo a la otra persona, de hostilidad y rechazo a uno mismo, de búsqueda de soluciones, e incluso en ocasiones pueden invadir pensamientos que arrojen cierta falsa esperanza sobre que la situación puede reconducirse.

A nivel emocional. Se siguen manifestando las mismas emociones pero con menor intensidad. Ya no es un estado de shock porque el impacto inicial ha sido brutal, pero persisten emociones de desesperación y de falta de control de la situación, que dan lugar a una profunda tristeza y desamparo, y a la indefensión aprendida ya que nada de lo que uno pudiera hacer servirá para resolver positivamente la ruptura.

A nivel conductual: es importante establecer una rutina. Establecer una disciplina de horarios cargados de actividades ayuda a reducir el impacto de las emociones, sin caer en otras maneras menos saludables como las conductas autodestructivas, violentas, el alcohol o las drogas.

3.- Aceptación (fase 1). Seguir con tu vida.

Cuando se ha tomado conciencia de la situación y la tristeza se ha instalado en tu vida, llega el momento de la calma, la introspección y la aceptación.  Sin embargo, se trata de una aceptación de mentirijilla. Es más una aceptación forzada (tenemos que entender que lo que ha pasado existe de verdad y no se puede hacer mucho para cambiarlo.

En esta fase es bueno seguir con una rutina diaria, y realizar algún tipo de técnica de meditación y relajación, así como encuentros con familiares y amigos que puedan ofrecer algo de consuelo.

Busca que tu autoestima vuelva a situarse en un nivel adecuado.

4.- Apatía para las relaciones.

Ya has vuelto a la vida normal y has aceptado la ruptura aunque creas que no ha sido adecuada. Es entonces cuando a la tristeza y la indefensión se añaden pensamientos negativos sobre ti mism@, y la sensación de que no amarás nunca más.

La persona puede llegar a pensar que n puede ni quiere nuevas relaciones. El miedo al fracaso y a las emociones de las que se deriva, son claves en esta fase.

5.-.- Aceptación (fase 2).

Solo llega cuando vuelves a enamorarte, y te das cuenta de que no estás incapacitado para amar nuevamente.

Consejos para aliviar el sufrimiento y aceptar la pérdida.

  1. quédate con los buenos recuerdos de la relación.
  2. No odies a la persona que rompe contigo. Mostrar compensión y apoyo es un buen antídoto contra la tristeza.
  3. Sal, queda con gente.
  4. Establece tu plan de acción diaria: cuídate, cambia de look, aliméntate bien, sal a correr o a caminar.
  5. Pasa del amor al “cariño”.
  6. Autoestima, compasión, y afecto incondicional hacia ti mism@ y hacia los demás.
  7. Mantén las distancias. La persona que te ha dejado no ha dejado de quererte, aunque no como tú quisieras. Por ello es bueno tomar distancia de la persona hasta que tu autoestima se haya recuperado del todo.

 

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¿Por qué se acaban las relaciones de pareja?

Aunque nuestra cultura idealiza y nos insta a tener uniones de pareja de por vida, lo más frecuente, es que aquéllo que une a las personas en relaciones estables no dure toda la vida, se diluya como un azucarillo en agua, y finalmente se acaben las razones para seguir en pareja. ¿Por qué ocurre?

El mito del amor eterno.

Tod@s hemos soñado en alguna ocasión con el romance de película, en el que dos personas encuentran recíprocamente un complemento ideal a su vida, y de la que se espera que el deseo, la pasión, el amor, el compañerismo y la complicidad que nos genera dure toda la vida.

La verdad es que el romance de película tiene fecha de caducidad, y lo que hace perdurar las relaciones de pareja es la existencia de una serie de vínculos que van más allá del amor. Elsa Punset nos viene a decir que si el baile hormonal del enamoramiento durara más de 6 meses, no habría cuerpo que lo aguantara.

En efecto, las relaciones de pareja atraviesan por diferentes fases a lo largo de su existencia, empezando normalmente (aunque no siempre) por una fase de intensa atracción emocional y, normalmente, física, que, pasados unos meses da lugar a otro tipo de amor, igualmente hermoso pero menos intenso y pasional. No se ama menos pero se ama mejor.

Sin embargo, la convivencia, la rutina, los problemas, las obligaciones y toda una serie de factores que repasaremos a continuación pueden dar lugar a la ruptura de ese mito del romance idílico eterno, si no se sabe interpretar o reconocer que la energía del amor no se destruye sino que se va transformando dando lugar a emociones diferentes.

¿Recuerdan los puentes de Madison?. Una mujer casada (Meryl Streep) conoce a un fotógrafo trotamundos (Clint Eastwood), y se da cuenta de que en su matrimonio faltan cosas que el bueno de Clint sabe darle: pasión, aventura….el baile hormonal de los primeros seis meses, que el cariño de su marido no le proporciona.

La comunicación en pareja

La comunicación en la pareja es fundamental. Cuando la comunicación no existe, o queda dañada por las interferencias que producen las obligaciones, las prisas, la familia, los no-entendimientos…entonces surgen problemas: o bien incomunicación, o bien reproches y culpas, peleas, gritos…

La única manera de construir y mantener una relación estable es el diálogo y la resolución de los conflictos y las diferencias de forma conjunta. Si uno (o los dos) miembros de la pareja no disponen de las adecuadas herramientas comunicativas, la pareja está abocada al fracaso. Aunque, cuidado: en ocasiones, se dispone de las herramientas adecuadas pero la pareja no se pone de acuerdo en el momento de ponerlas en marcha. La prisa de uno o la pasividad del otro pueden dar al traste con relaciones que podrían mantenerse con un poco de comprensión mutua.

El tiempo

El tiempo pasa veloz cuando estamos bien con otra persona, y pasa muy lento cuando estamos mal. Realmente, el tiempo no importa demasiado, sino cómo utilizamos ese tiempo.

Hay que desmontar el mito de que una relación perfecta tiene que pasar todo el tiempo posible juntos. No es así. La evidencia demuestra que las relaciones de pareja más satisfactorias son aquellas que saben establecer una separación entre la vida individual de cada uno y la vida de pareja. Es necesario que cada integrante de la pareja respete un tiempo personal para realizar las actividades, tareas, intereses personales de cada uno, tanto personal como de la pareja. Pero también es importante tener una amplia zona de solapamiento entre los dos.

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Si uno de los dos no respeta el tiempo del otro, o si no se dispone de tiempo o no se tienen actividades compartidas más allá de las obligaciones domésticas, podremos decir que el conflicto está servido.

Para que una relación se mantenga viva, crezca y prospere es necesario compartir momentos, ya sea una cena, una salida al cine, o un cuarto de hora para tomar  café juntos, desconectar del móvil y conversar. Esto, que parece tan simple, es con frecuencia el cáncer de la pareja ya que los problemas, el trabajo, los hijos o la casa dificultan cuadrar horarios o centrarse en la vida de pareja cuando se dispone del tiempo, pero la cabeza está en otro lugar.

3) Interés por otra persona.

Si estás constantemente pensando en otras opciones, entonces tu relación no es tan fuerte como piensas. No me refiero a atracción física. Es perfectamente posible mirar a alguien atractiv@ que pasa por la calle, reconocer su belleza y eso no conduce necesariamente a una pulsión sexual y deseo desorbitado, ni tampoco un desprecio a tu pareja.

Sin embargo, cuando el interés por otra persona va más allá del interés carnal y existen encuentros “amistosos”, el baile hormonal que la pareja actual no proporciona puede aparecer con la nueva persona. La razón principal es que hasta que no conocemos bien a las personas, solemos idealizarlas, generarnos una imagen ideal de esa persona, que aunque solo existe en nuestra mente, es tan poderosa como la magia.

Dudas sobre el futuro.

Las relaciones de pareja atraviesan por caminos llenos de piedras que hay que ir sorteando. Con las dificultades aparecen las dudas sobre el futuro de la relación. Prestar atención al instinto de cada uno para saber qué es lo que se siente de verdad es fundamental.

Hemos de ser sinceros, con nosotros mismos y con nuestra pareja. Si creemos que nuestra pareja no es “esa persona”, no es “lo que quieres” o no es “tu alma gemela”, simplemente escucha tu corazón, como nos dice Laura Pausini y toma decisiones.

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Intereses y motivaciones diferentes.

Cuando los intereses y motivaciones de las dos personas no son compatibles es díficil encontrar razones para seguir juntos. Puede ser que al conocerse, ambas personas tengan intereses y motivaciones diferentes, y que eso suponga una encantadora curiosidad para el otro. Sin duda, parejas de diferentes culturas o con una gran diferencia de edad, pueden encontrar un maravilloso encanto en esas diferencias que con el tiempo dejan de ser diferencias para ser compartidas.

Sin embargo, si los intereses, valores y motivaciones son irreconciliables, o llevan a la pareja a no plantearse pasar tiempo juntos, es un factor facilitador de la ruptura muy importante.

 

No hay deseo

El sexo es un pilar fundamental en una relación de pareja. Cada pareja es diferente en cuanto a la necesidad, tiempo y duración de las relaciones sexuales, pero si no existe deseo por disfrutar de relaciones íntimas con la otra persona, y se tiene deseo sexual por otras personas o con uno mismo, será el momento de hacerse un planteamiento.

Si bien es cierto que en todas las parejas hay épocas de sexo más o menos intensas, si la percepción de tu pareja no incluye la necesidad de mantener relaciones sexuales completas habrá que preguntarse si esa relación es la que ambos quereis.

 

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Eliminando los pensamientos negativos

Los pensamientos negativos y rumiaciones acerca de un problema o de una persona  pueden llegar a convertirse en un hábito peligroso. Los pensamientos se hunden en la mente y permanecen allí hasta que tomamos medidas para deshacernos de ellos.

Si queremos apartar esos pensamientos de nuestra mente, tendremos que ser buenos estrategas. En este caso, la luchar contra esos pensamientos negativos es contraproducente. En realidad si intentamos apartar a esos pensamientos de la cabeza estaremos reforzandolos.  Cuanto más se intenta no pensar en algo, más se termina pensando en ello. Haz la prueba: cierra los ojos y no pienses por un momento en un coche rojo. Para negar algo, primero tiene que aparecer ese algo.

Para deshacerse de los pensamientos negativos es necesario intentar una nueva estrategia que vaya más allá de intentar apartar los pensamientos. Algunas de estas estrategias son:

1. Vigila la posición de tu cuerpo.

Toma un momento para observar tu lenguaje corporal. ¿Estás encorvad@ o con una postura cerrada, tensa quizás? ¿Frunces el ceño? Si es así serás más propenso a pensar negativamente. Un lenguaje corporal inadecuado puede bajar tu autoestima y conducirte a una falta de confianza. En ese estado emocional, es natural empezar a tener malos pensamientos.

Para sentirte seguro debes abrir tu postura y sonreír más. Corrige tu lenguaje corporal y te sentirás mucho mejor. Predispón a tu cuerpo a otro tipo de pensamientos.

2. Medita, respira, practica el mindfulness

Cuando tu mente está corriendo a mil por hora puede ser difícil mantener la calma. De este modo es más complicado controlar los pensamientos, en especial los negativos. Un minuto de calma a menudo es suficiente. Puede ser muy útil la meditación, y debes pensar en ello como un reinicio. Una vez que la mente está vacía, se puede llenar con algo más positivo. Clica sobre la imagen y verás como meditar en 1 minuto.

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3. Relaciónate con otras personas.

No es bueno guardarse las cosas para sí mismo. Si hay algo que necesita ser hablado debes hacerlo. Poner los pensamientos en palabras, habladas o escritas, les da forma y los hace visibles, y eso te ayudará a situar los problemas en perspectiva para que puedas ocuparte de ellos de un modo más eficaz.

4. Focaliza sobre tus objetivos

En lugar de pensar: “Estoy pasando por una mala etapa y tengo problemas”, intenta pensar “me estoy enfrentando a un buen reto, y voy a dar lo mejor de mi mismo”. Básicamente, te estás diciendo lo mismo, salvo que la segunda forma tiene un punto de vista más positivo. A menudo ese pequeño cambio de foco puede suponer una gran diferencia en tus patrones de pensamiento.

Mira de centrarte en tus metas a medio plazo y en tus tareas más inmediatas. Visualiza tus sueños, tus deseos. Vívelos en la imaginación con los 5 sentidos, como si ya los estuvieras disfrutando.

5. Utiliza tu inteligencia artística.

Escribe, pinta, rellena de colores, canta, baila…la creatividad rompe con  la dinámica habitual de tus pensamientos y te será más fácil entenderlos y controlarlos.

6. Camina, corre, haz deporte.

Alejarte de tu rutina puede ayudarte de forma significativa. Caminar por un parque, entrar en contacto con la naturaleza, descalzarte los pies encima del césped o de la tierra te ayuda a que la energía positiva te conecte al universo.

7. Piensa en positivo. Esa es la actitud.

Hay cosas que no nos funcionan, ya lo sabemos, pero miremos a todo lo bueno que nos sucede. Que los árboles no nos impidan ver el bosque. A veces, en la rutina diaria, perdemos el enfoque sobre las cosas razonablemente buenas que están presentes en nuestras vidas. Debemos entrenar la mente para que vuelva a concentrarse en todo lo bueno que sucede a tu alrededor.

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Por qué nos cuesta tomar decisiones?.

decisioncTomar decisiones es una tarea muy difícil y estresante. ¿Qué hacer respecto a una relación no satisfactoria, cambiar de empleo, escoger oficio…?pueden ser decisiones que lleguen a bloquear a las personas, e incluso después de haber tomado la decisión, dudan de si la decisión tomada era o no la correcta.  En ocasiones la decisión es tan complicada que puede llevar a la persona al sufrimiento emocional.

Tomar una decisión significa pensar y ejecutar una acción que ha de servir para resolver una insatisfacción, un problema. Cada persona  afronta la resolución de problemas de formas diferentes, utilizando las herramientas de las que disponen, y que se basan en su propia experiencia de aprendizaje. Estas herramientas son las que pueden llevar al bloqueo de la persona, a su sufrimiento y, por tanto, un desequilibrio emocional y conductual perjudicial para la persona, y también para los que le rodean.

Para ayudar a la toma de decisiones, la persona que ha de decidir, o quien deba asesorarle, debe saber que estrategias para afrontar o resolver el problema está utilizando, y si estas estrategias son las más adecuadas.

¿Por qué afrontamos los problemas de la manera en que lo hacemos?

Será útil saber hasta qué punto afrontamos los problemas de forma cognitiva, de forma afectiva o de forma conductual. Imaginemos que una mujer está meditando sobre si separarse o no de su pareja, pero ambos tienen hijos y una situación de co-dependencia económica. La persona que toma la decisión puede estar utilizando estrategias cognitivas, es decir pensando e imaginando posibles escenarios futuros que ayudarían a la toma de decisiones, pero también puede estar utilizando estrategias de tipo afectivo, como por ejemplo hablar con amigas sobre la situación que le afecta; y por último también utilizar estrategias de tipo conductual: evita afrontar la situación, bebe para no pensar, visita un abogado, llora, etc…

La utilización de una u otra estrategia para afrontar un conflicto depende de varios factores como por ejemplo:

  • El nivel de éxito anterior utilizando unas estrategias por encima de otras, en situaciones similares.
  • Los condicionantes de la situación.
  • El nivel de estrés que soporta la persona.
  • La personalidad: personas más introvertidas tienden a no consultar con otras personas, y tomar las decisiones soportando todo el peso cognitivo y emocional que supone.
  • La Búsqueda de sensaciones (Zuckerman, 1974). Hay personas que perciben las situaciones de conflicto, arriesgadas o inusuales como algo estimulante, y actúan de forma diferente ante la magnitud del riesgo.
  • Sensación de control. Muchas investigaciones con animales y personas han demostrado que la sensación de no controlar la situación está detrás de muchas depresiones y desequilibrios emocionales.  Seligman,1983, establecía el modelo de indefensión aprendida, para explicar que cuando una persona percibe que no puede hacer nada, ni ahora ni en el futuro, para cambiar una situación aversiva; cuando no depende en absoluto de esa persona, es decir, cuando no tiene ningún control sobre la situación, es probable que sufra una depresión.
  • La actitud ante los problemas. Las personas que se centran en los problemas, buscan apoyo e intentan buscar el lado positivo de la situación, suelen abordar los conflictos de forma menos estresante que las personas que se centran más en los sentimientos negativos, en la pérdida, o que evitan darle vueltas al problema o se desconectan de la situación que le produce estrés.
  • Las habilidades sociales y comunicativas: personas poco empáticas no tendrán ningún problema en decidir importándole poco las emociones o sentimientos de las otras partes en conflicto.  Personas con una buena red social de apoyo podrán buscar ayuda, obtener diferentes perspectivas del problema, lo que sin duda, facilita la resolución del problema.
  • Recursos materiales con los que se afronta el problema: dinero, educación, tiempo, etc…

Estrategias de afrontamiento

LLamamos estrategias de afrontamiento a la especial manera en que nos acercamos a las situaciones problemáticas para abordarlas y solucionarlas, o nos mantenemos al margen. Seguidamente detallamos algunas de las estrategias más conocidas y estudiadas.

Afrontamiento cognitivo

Estrategia basada en entender la situación, valorándola de la forma en que resulte menos dañina, o afrontándolo mentalmente.

Confrontación

Estrategia basada en afrontar directamente la situación mediante acciones directas, agresivas, o potencialmente arriesgadas.

Aceptación

La actitud de aceptación incondicional a uno mismo implica superar la fase de aceptación condicional propia de la infancia, en la que se supeditaba el amor a condición de que se portara bien. Cuando la persona se acepta a si misma, se respeta y se ama, entonces es capaz de aceptar, respetar y amar a otras personas.

Anticipación

Estrategia basada en la anticipación de posibles problemas o conflictos futuros, evitando la preocupación en el presente.

Humor

Utilizar el sentido del humor tiene una doble lectura. Por un lado, ayuda a afrontar los problemas aceptándolos y bromeando sobre ellos.

Sin embargo, por otro lado, el humor puede ser utilizado como una forma de evitar afrontar el problema de cara.

Introspección

Es una estrategia basada en la reflexión, teniendo en cuenta los propios pensamientos, motivaciones, sentimientos y comportamientos; y  reconociendo la propia responsabilidad en el origen (ocurrencia), mantenimiento o manejo del problema

Las técnicas de respiración, relajación, mindfulness o meditación pueden ayudar a ampliar el campo de conciencia.

Afrontamiento afectivo

Estrategia basada en mantener el equilibrio emocional o reducir el impacto de la situación o conflicto a resolver.

Planificación

Estrategia basada en pensar y estudiar el problema analizando con detalle los diferentes puntos de vista y opciones, que sirven para llevar a cabo acciones concretas.

Agresión pasiva

Expresión de agresividad hacia los demás de forma indirecta y no asertiva. Por ejemplo, dejarse de hablar. 

Preocupación excesiva

Se trata de una preocupación improductiva por la felicidad futura y por una tendencia al pesimismo y a estados de infelicidad o depresivos.

Supresión

Estrategia que consiste en evitar de forma intencionada ideas, recuerdos, sentimientos,o experiencias que son desequilibrantes desde el punto de vista emocional.

Afrontamiento conductual

 Afrontar la situación estresante de forma directa, a través de un proceso que optimice el resultado, o bien no reaccionar de ninguna manera, ni empleando ninguna de las estrategias anteriores.

Desconexión conductual

Refleja la incapacidad del sujeto para enfrentarse al problema, debido a la percepción de falta de control sobre el mismo, o a considerarlo irresoluble, y la tendencia a desarrollar síntomas psicosomáticos, o reacciones depresivas:  “No tengo forma de afrontar la situación”

Reevaluación positiva

Atender a los posibles aspectos positivos que tenga o haya tenido la situación o conflicto. Conlleva una tendencia a ver el lado positivo de las cosas y considerarse afortunado. Por ejemplo, considerar el problema de forma relativa, y como un estímulo para el desarrollo personal. 

Ira o resentimiento hacia los demás

Es una estrategia que consiste en redirigir la rabia hacia la situación o conflicto, en ira, agresividad u hostilidad hacia otras personas.

Asertividad

Estrategia que consiste en expresar abiertamente y directamente los pensamientos y sentimientos sin tratar de herir o manipular a las otras partes en conflicto.

Quejas y rechazo de ayuda

Expresión continua de quejas o solicitud de ayuda que se refieren a síntomas físicos o psicológicos, o problemas de la vida diaria, para más tarde, rechazar cualquier ayuda, consejo o sugerencia que se le ofrezca. seguidas por el rechazo a cualquier sugerencia, consejo u ofrecimiento de ayuda.

Aplazar la decisión

Estrategia de evitación que sirven para aliviar el desequilibrio que produce el afrontamiento del problema. Normalmente, la persona espera la ocasión oportuna para actuar.

Aislamiento social

Aislarse socialmente de familiares, amigos, conocidos, puede estar motivado por la necesidad de querer afrontar los problemas desde la soledad, o también puede deberse a un intento de ocultar los propios problemas.

Sumisión aparente

Estrategia basada en la continua petición de disculpas, dar explicaciones o poner excusas, para tratar de eludir responsabilidades, cumplimiento con los compromisos, o tratar de disimular la propia intención en algún comportamiento o conducta. En ocasiones, se relaciona con el querer quedar bien con todo el mundo.

 Escape/evitación

Apartarse del problema, no pensando en él, o pensando en otra cosa para evitar que el conflicto afecte emocionalmente.

En ocasiones, la evitación se reviste de deseos de que en otras circunstancias o vidas anteriores o futuras la realidad sería otra, lo cual puede significar cierto intento de esperanzar en una solución.

En otras ocasiones, la evitación se consigue realizando actividades distractoras (TV, leer, trabajar, hacer deporte, salir, etc…) o bien actividades encaminadas a reducir la tensión como comer, fumar, beber, ingerir drogas, medicamento, u otras conductas tales como la autolisis o las ludopatías

La retirada de la interacción con el mundo (retirada apática) es un componente clave de todas las adicciones. El sentimiento de falta de amor verdadero de los padres, induce a la autosatisfacción a través de sustancias (p.ej. drogas), conductas (p.ej ludopatías), o lograr la autosatisfacción a través del propio cuerpo (por ejemplo, adicción al sexo) con lo que se evita dar amor verdadero a otros.

Descarga emocional

Liberar las emociones, expresando los propios sentimientos mediante respuestas emocionales intensas (golpear la pared, llorar, chillar…). Si bien puede ser eficaz para afrontar determinadas situaciones difíciles.

Hablar o escribir, comunicar nuestras preocupaciones, expresar las emociones, tiene el efecto de reducir tanto la probabilidad de que se produzcan rumiaciones obsesivas, con el paso del tiempo, como la probabilidad de que se somatice el conflicto incrementándose la actividad fisiológica, y dificultando el sueño reparador.

Autocontrol emocional

Es una estrategia que consiste en la realización de esfuerzos para controlar y ocultar los propios sentimientos y respuestas emocionales, por ejemplo, haciendo una gesticulación atípica, o mostrando una expresión facial diferente a la habitual.

 

Búsqueda de apoyo

Buscar amigos, familiares, grupos, profesionales o empresas que puedan ayudar a tomar la decisión.

En general, un afrontamiento óptimo requiere la capacidad de usar, de forma flexible, múltiples estrategias.

Tomar decisiones significa que estamos afrontando un problema, ya que al menos, estamos haciendo algo: pensar de qué manera se puede solucionar aquéllo que nos desequilibra; aunque a veces no dirigimos la preocupación hacia el objetivo que nos causa malesta rehuyendo de afrontar a otros problemas a los que no queremos o podemos enfrentarnos.

Si nos preocupamos porque se nos acumula el trabajo y no tenemos tiempo para nada más, tendremos la excusa perfecta para no tener que pensar que las relaciones con la pareja no son nada agradables y que no se ven posibilidades de mejorarlas. Se evita así la experiencia de la ansiedad al preocuparse de eventos menores para no afrontar aquellos que nos causarían mayor ansiedad y que no son solucionables.

¿Por qué nos bloqueamos ante una decisión?

Hay varios factores que nos pueden llevar a bloquearnos en la toma de decisiones: la incertidumbre inherente a todo el proceso, la pérdida que toda elección conlleva, porque si elegimos perseguir el objetivo A, dejamos a un lado el B; y si hacemos C, no haremos D, y finalmente el riesgo a equivocarnos, fracasar y no lograr el objetivo propuesto.

Hay personas que soportan muy mal la incertidumbre. La aceptación y exposición al peor de los escenarios es un buen método para aprender a vivir con la incertidumbre. Por tanto, aprender la aceptación del sufrimiento por la pérdida, es útil para salir del bloqueo.

En otras ocasiones, el miedo a fallar, el miedo a no ser perfecto, el perfeccionismo extremo o anancasticismo, puede ser totalmente paralizante. La exposición al fracaso y el entrenamiento en la aceptación de pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones es un medio importante para enfrentar estos problemas.

¿te asaltan las dudas ante una decisión?.

Muchas veces es difícil tomar decisiones seguras sobre aquellos cambios que queremos introducir en nuestras vidas. Dicho de otra manera, salir de nuestra zona de confort para tomar una decisión sin tener certeza de si funcionará o no, nos puede llevar a la paralización, al bloqueo, y a no tomar decisiones. El culpable de ello es una distorsión cognitiva que se denomina “pensamiento de todo o nada, pensamiento dicotómico” según el cual, nos obligamos o hacerlo todo o no hacer nada, sin término medio.

Habrá que ver cada caso, pero por lo general, estamos mal acostumbrados a tomar decisiones sin tener demasiados factores controlados, y de ahí vienen los ataques de ansiedad, el estrés o las pesadillas. y además, una vez tomada la decisión las dudas acerca de si se ha decidido lo correcto o no, persisten.

La culpa de todas esas inseguridades y miedos es la existencia de un Sr juez interior que escruta cuáles pueden ser las consecuencias de haber tomado tal o cual decisión. Crees que está en tus manos dar el paso para continuar, pero no lo haces. Has decidido interiormente qué es lo que necesitas, pero algo en tí te lo impide. ¿por qué?.

Normalmente, salir de la zona de confort en la que cada uno vive puede causar cierta angustia, cuando no miedo a equivocarnos. Sin embargo, nadie nos obliga a tomar una decisión y seguimos  dando vueltas a la decisión aún cuando nos damos cuenta de que es un error. Es decir, está muy bien pensar, reflexionar y utilizar la razón para tomar decisiones, pero si estas dudas sirven como excusa para no hacer nada, maldita la gracia. Muchas veces es mejor decantarse por una opción, y si nos equivocamos siempre podemos rectificar. Ni precipitación a la hora de tomar decisiones ni parálisis permanente.

Confia en tu intuición y en tu presente. No pienses en los “y si….” ni en los “debería…”, en posibles escenarios futuros pero inciertos. Piensa más bien en tu presente: ¿qué te pide el cuerpo?¿qué te dice tu intuición?, y luego piensa con la razón. El equilibrio entre nuestra parte racional y nuestra parte emocional lo es todo.

Podemos tomar las decisiones con la parte más racional del cerebro, o bien con la más emocional e impulsiva. Las personas que necesitan controlar todos los extremos de una situación tienden a buscar la seguridad de la razón y la lógica.

Ciertamente, hay ocasiones en las que una decisión fría, razonada y calculada apartando el corazón puede ser muy útil. Las personas más emocionales se dejan llevar más por los impulsos, el presente, y suelen ser más arriesgadas en las decisiones. Cuando el riesgo es controlado y moderado no hay problema, ya que si te equivocas siempre puedes rectificar.

Fija tu objetivo.

Fijar el objetivo es importante. Volvamos al ejemplo del inicio: imaginemos que alguien se plantea romper su relación de pareja, pero la dependencia económica y los hijos en común ejercen de factor importante a tener en cuenta. El objetivo aquí puede ser triple. Por un lado, el objetivo puede ser acabar con una relación de pareja no satisfactoria, pero el objetivo también puede ser no influir negativamente en el bienestar de los hijos como consecuencia de la separación; o yendo un poco más allá, el objetivo puede estar ligado a la dependencia económica de la pareja. Clarificar el objetivo es sumamente importante, puesto que es la situación a la que la persona quiere llegar.

Una vez fijado el objetivo, hemos de saber qué estrategias de afrontamiento del problema estamos utilizando, y si estas estrategias son las más adecuadas.

Planificar

Fracasar en hacer la planificación es planificar el fracaso. Una vez hecho nuestro propio análisis de estrategias de afrontamiento a nivel cognitivo, emocional y conductual, y una vez fijado nuestro objetivo a conseguir mediante la toma de decisiones, lo que toca es seguir un curso de acción mentalmente que nos permita conseguir el objetivo propuesto, para después llevar ese ensayo mental en acciones prácticas.

Errar es humano. 

Si al tomar una decisión nos hemos equivocado y no se puede rectificar, hemos de aceptar nuestro error sin valorarlo negativamente, y celebrar los aspectos positivos de la decisión y del aprendizaje realizado. No estamos obligados a ganar pero sí estamos obligados a dar lo mejor de nosotros mismos.

 

 

 

 

 

 

 

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Feliz 2017

Despedía el año con un post de despedida de este blog. Sin embargo, rectificar es de sabios, y más cuando hay personas que te piden que sigas editando este blog. Así que aquí estamos de nuevo, con fuerzas renovadas y algunas ideas nuevas que iré poniendo en marcha a lo largo del año.

En este primer post del 2017, además de agradeceros vuestros mensajes de apoyo quiero desearos mucha fuerza y actitud para hacer frente a los retos que se nos plantean en el año. Para muchos es trabajo, para otros tiempo libre, salud, amor, una mejor relación con los otros o un mayor autoconocimiento.

A tod@s os deseo una buena planificación de cómo avanzar hacia vuestros objetivos. Seguro que habeis oído o leído la frase “si fracasas al planificar, estás planificando un fracaso”; así que, ¡Oído cocina!. La mejor forma de avanzar hacia tus objetivos es partir de un análisis de lo que te sobra y de lo que te falta en cada ámbito de tu vida, y a partir de ahí ser disciplinad@ en las tareas diarias. Recuerda que si un gran objetivo lo divides en pequeñas tareas te será más fácil alcanzarlo. Por tanto, te deseo acierto en tu planificación.

En segundo lugar, te deseo capacidad de sacrificio, en especial, en aquellos días en que todo está nublado. No estamos obligados a ganar, pero sí a dar nuestra mejor versión de nosotros mismos. Parece muy grandilocuente, pero es bien simple. No todo depende de nosotros, y por ello aunque nos esforzemos mucho, mucho en algo que no depende de nosotros por completo, existe la posibilidad de que no lleguemos a ese objetivo. Lo importante es no venirse abajo, no rendirse y continuar haciendo lo que esté en tu mano hacer.

Y en tercer lugar, te deseo que disfrutes de lo que hagas.

Planificación, disciplina y pasión son ingredientes importantes para alcanzar tus metas.

¡Feliz 2017!.

Baltasar Santos

 

 

 

 

 

 

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Punto y final a este blog

Acaba el 2016 y entre los propósitos del nuevo año que entra no está el mantenimiento de este blog, que ha el blog de actitud i més durante todo este tiempo. Los nuevos proyectos me impiden seguir manteniendo este blog al día, por lo que decido poner punto y final al mismo, agradeciendo a todos los suscriptores sus comentarios y aportaciones.

Un saludo.

Baltasar Santos

 

 

 

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La actitud del samurái 2.

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La actitud del samurái 1

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De la lectura del libro “Hagakure. El camino del samurái”, de Yamamoto Tsunetomo, he extraído una series de conclusiones que entroncan perfectamente con los fundamentos psicológicos sobre los que se asienta mi práctica en psicología clínica.

Inicio con este post una serie de entradas en formato frase sobre la que pensar. En este primer post de la serie, me ha parecido interesante la reflexión sobre el aquí y el ahora, sean cualesquiera que sean los objetivos de cada persona. Centrarte en tu acción en el aquí y ahora, ser plenamente consciente de lo que cada uno hacemos en nuestro aquí y ahora, qué hacemos, qué sentimos, qué pensamos en cada momento, ayuda a dirigir tu conducta, tus emociones y tus pensamientos hacia dónde tú decidas: tus objetivos, los estados emocionales que quieras sentir, y a reflexiones más positivas hacia uno mism@.

Nos hace pensar sobre la necesidad de no postergar una y otra vez aquellas tareas, o aquéllos cambios que queremos hacer pero que nunca encontramos el momento apropiado. De hecho, cuando eso ocurre, es muy frecuente que además nos encontremos mal por ello, generándonos ansiedad y estrés de forma innecesaria.

Esta frase nos motiva a no postergar esos cambios, a ponerlos en práctica hoy, ahora, sin más dilación…porque si no lo haces corres el riesgo de no hacerlo nunca. Salir de la zona de confort a la que cada un@ estamos acostumbrados para provar algo nuevo es solo cuestión de decisión.

 

 

 

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