Te quiero pero no estoy enamorado de ti

El amor es sin duda uno de los sentimientos que causan más emociones positivas, pero también negativas cuando no es correspondido. En consulta clínica, detrás de muchos problemas de desequilibrio emocional, y también en terapias de pareja, el concepto “amor” es uno de los más analizados. Sin embargo, y aunque la literatura poética, narrativa y científica han llenado millones de páginas hablando del amor, durante las últimas semanas he formulado una simple pregunta a 10 personas diferentes: ¿cómo definirías el amor?

Las respuestas, como no podía ser de otra manera, han sido muy diferentes, constatando que aunque todos conocemos y utilizamos el término, su significado puede llegar a ser muy diferente para cada uno de nosotros, razón por la que he escrito esta entrada sobre diferentes acepciones del amor referido a las relaciones de pareja.

Según la Real Academia de la lengua española, la palabra amor se puede relacionar con 14 significados diferentes, de las que destaco las cuatro principales:

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.

Sin embargo, y aunque, en general,  cualquiera pueda verse identificado con alguna de estas acepciones, de las entrevistas realizadas y de la propia reflexión, ninguno nos hemos visto identificados plenamente, con ninguna de ellas. Por esa razón creo que puedo concluir que esta etiqueta verbal es claramente insuficiente para englobar la multitud de significados diferentes que otorgamos los seres humanos a esa palabra.

En dos de las entrevistas realizadas, las personas se sentían identificadas con la primera de las acepciones de la RAE. Sin embargo, ¿es ese sentimiento positivo?. Afirmo que no. Partir de la propia insuficiencia y necesitar encierran en carencias y sentimientos negativos puesto que cuando la persona amada no corresponde, el sentimiento se torna en frustración, tristeza…cuando no da lugar a trastornos como la depresión.

La mayoría de entrevistados/as se han visto identificados/as con la segunda acepción. Analicemos:

  • Sentimiento hacia otra persona.
  • Esa persona nos atrae de forma natural.
  • procuramos reciprocidad.
  • hay un deseo de unión.
  • la persona amada nos completa, nos alegra, nos da energía para convivir, comunicarnos y crear.

Pues aunque ocho de las personas entrevistadas estaban más o menos de acuerdo con esta acepción, nadie estaba absolutamente de acuerdo. Me explicaré:

Sobre La persona nos atrae de forma natural:  Las distintas experiencias subjetivas sobre el amor constatan que no siempre nos enamoramos de las personas que nos atraen de forma natural, sino que existen muchísimos matizes diferentes.

Hay quien para se enamora a simple vista; hay quien conoce a una persona que NO le atrae de forma natural pero se enamora de ella por su forma de ser; hay quien necesita que la persona corresponda con unos determinados cánones subjetivos de belleza física; hay quien necesita que la persona sea intelectualmente compatible y el tema físico es secundario…etc, etc.

sobre procuramos reciprocidad: Aunque ese sentimiento es mayoritario, no todo el mundo que se ha enamorado procura ser correspondido. A veces, las situaciones sociales, culturales o las propias creencias y valores hacen que una persona enamorada no procure esa correspondencia, convirtiéndose ese amor en lo que algunos denominan “amor platónico”.

sobre el deseo de unión: Podríamos decir lo mismo que en el párrafo anterior, pero además aún en el caso del deseo de unión efectiva, esta unión puede adoptar múltiples formas: la convivencia, la unión física incluyendo la relación sexual, la unión física sin relación sexual, la unión “espiritual” o conexión “mental” sin necesidad de proximidad física, y otro largo etc.

La persona amada nos completa: A veces es así, pero en otras ocasiones , bajo mi modo de entender, de una forma más positiva, las personas ya estamos completas antes de amar.

La persona amada nos alegra: En este caso, todas las entrevistas han coincidido en que sí. La persona amada nos alegra, aunque cuando se espera correspondencia y no la obtenemos, puede no darse esa alegría.

Energía para convivir, comunicarnos y crear: Nuevamente aquí, no todos los entrevistados coinciden en la definición. Algunas personas se han sentido enamoradas de personas que no le han dado energía, con las que ha habido problemas de comunicación y con las que han visto mermada su capacidad de crear, sin sentir por ello, que su amor ha menguado.

Por tanto, se me antoja claramente insuficiente cualquier etiqueta verbal para definir la pluralidad de emociones, sentimientos y expectativas que cada persona tenemos sobre el amor.

Siguiendo esta investigación, he recurrido al libro “Te quiero, pero no estoy enamorado de ti” de Andrew Marshall, en el que se habla de la evolución del amor por distintas fases, y en el que se describe el concepto de Limerencia.

La Limerencia o primera fase del amor

 Limerencia (o también amor obsesivo) es un estado mental involuntario que resulta de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser respondido de la misma forma. La psicóloga Dorothy Tennov acuñó el término limerence en 1977, publicándolo en 1979 en su libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love (“Amor y limerencia: la experiencia de estar enamorado”). Aquí, se describe el concepto que resultó de su trabajo durante la década de los 60, al entrevistar a más de 500 personas sobre temas románticos

La limerencia puede en algunos casos ser exactamente lo que uno trata de expresar cuando dice que está “locamente enamorado” (en inglés “having a crush”), aunque este estado, a diferencia de un enamoramiento a primera vista, puede durar meses o años. Se caracteriza por una gran cantidad de pensamiento intrusivo y pronunciada sensibilidad a eventos externos que pudieran reflejar la disposición del objeto limerente hacia el individuo. Puede ser experimentada como intensa alegría o como extrema desesperación, pudiendo esto variar dependiendo de la situación respecto de la otra persona.

Cuando una persona se enamora, y siente “mariposas en el estómago”, palpita, se acelera ante la presencia o el recuerdo de la persona amada, y no hace otra cosa que pensar en ella, se puede decir que está sufriendo limerencia. Produce euforia cuando la persona es correspondida, pero produce una inmensa frustración, tristeza y desesperación cuando no lo es.

La inseguridad ante la incertidumbre de si la persona amada nos corresponderá o no es un síntoma de este estado

También se da un sesgo en la atención y percepción, puesto que la persona limerente (que se enamora) solo percibe lo bueno de la otra persona, la idealiza, y desatiende cualquier otra actividad.

El estado limerente o de enamoramiento, que no todas las personas experimentan, es un estado con ciertas semejanzas con el trastorno obsesivo.

Fases del amor

Veamos detalladamente las fases que describe Marshall en su libro  “Te quiero, pero no estoy enamorado de ti”:

1.- Fase preliminar: Cuando conoces a la persona.Es una fase en la que puede existir atracción física, intelectual o ambas. Sientes que esa persona te puede aportar algo que te gusta. Miras a los ojos de la otra persona y te atrapa. Puede haber o no atracción sexual inmediata, pero de alguna manera la otra persona te seduce. Aún no estás enamorado/a, y según los expertos….es el último momento en que eres libre antes de enamorarte, es el último momento en el que aún puedes dar marcha atrás.

2.- Cristalización de la limerencia. Si eres correspondido, el sentimiento es de euforia, pero si no es así, empieza una batalla para agradar a la otra persona. Aunque el amor es un sentimiento bonito, cuando estás en esta fase de limerencia, paradójicamente empiezas a pensar que no eres suficiente para esa persona, se acrecientan tus inseguridades y renuevas tu vestuario, te cortas el pelo, y haces mil cosas para agradar, conquistar y merecer a la persona amada. Intentas ser más deseable como sea y piensas en la persona todo el rato. Esta fase de limerencia, se da en todas las culturas y  suele durar entre 6 meses y 3 años. El pensamiento obsesivo se va diluyendo, pero la alegría o tristeza intensa ante la presencia o recuerdo de la persona amada es intermitente durante mucho más tiempo, en función de si la persona es correspondida o no. Si el amor es correspondido, muchas parejas experimentan una profunda decepción cuando pasan a la siguiente fase.

3.- Vínculo amoroso o apego amoroso: En esta fase, las personas han recobrado su normalidad. No están pensando en la otra persona todo el día. Nos volvemos más prácticos, aceptamos las debilidades de la pareja.Según Marshall, en esta fase si no alimentas la relación, ésta se deteriora.

  • Escuchar a la otra persona con atención y que se sienta escuchada.
  • Compartir con tu pareja las experiencias individuales que cada uno ha tenido.
  • Compartir actividades.
  • Contacto físico, no solo sexual: abrazos, besos, sexo…
  • Apoyo a la otra persona
  • Sentido del humor.

Si no se alimenta este amor, se transforma en afecto, cariño, que dura para siempre, pero que no es suficiente para mantener una relación de pareja.

Nos siguen quedando muchas dudas, porque… en el caso de una pareja donde hay sentimientos correspondidos, no siempre estas fases se dan al unísono. Lo ideal es que se den a la vez y con la misma duración, pero no son raras las expresiones de algunas parejas que te dicen “es que cuando nos casamos yo estaba mucho más enamorada que él”, o “es que ahora ya no me quiere como antes porque hemos perdido la química”.

Realmente, afrontar las diferentes fases por las que atraviesa el amor entre dos personas requiere esfuerzo y comprensión mutua, para que sea la maravillosa experiencia que todos deseamos.

Por último, dos de los entrevistados hacían referencia a una experiencia que aún está por encima, según su opinión, de estas fases. La hemos bautizado Ledisarquia, a petición de los entrevistados, y según esas personas es muy difícil definirlo con palabras, dado que es un sentimiento intenso, absolutamente desprovisto de cualquier intención de posesión del otro, de absoluta libertad emocional, y en el que  la conexión con la otra persona es tan grande que produce un estado de pleno equilibrio emocional, de felicidad, aún cuando no existe la convivencia, y en el que aún cuando no hay necesidad imperiosa de contacto físico o sexual, cuando éste se produce, no se identifica solo con un mero intercambio sexual placentero, sino con un verdadero momento de comunión interpersonal indescriptible.

Por tanto, según esta descripción, las personas que lo han experimentado nos dicen que no es amistad, ni amor, ni limerencia, ni sexo, sino un sentimiento mucho más intenso, profundo y maduro que solo se puede dar entre dos personas compatibles a las que los entrevistados denominan almas gemelas.

Bien, hasta aquí la entrada. Espero que todos los lectores/as de este post experimenteis lo más bonito del amor toda la vida, se llame como se llame. Personalmente, me apetece mucho experimentar ledisarquia.

Baltasar Santos.

 

 

 

 

 

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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