¿Por qué se acaban las relaciones de pareja?

Aunque nuestra cultura idealiza y nos insta a tener uniones de pareja de por vida, lo más frecuente, es que aquéllo que une a las personas en relaciones estables no dure toda la vida, se diluya como un azucarillo en agua, y finalmente se acaben las razones para seguir en pareja. ¿Por qué ocurre?

El mito del amor eterno.

Tod@s hemos soñado en alguna ocasión con el romance de película, en el que dos personas encuentran recíprocamente un complemento ideal a su vida, y de la que se espera que el deseo, la pasión, el amor, el compañerismo y la complicidad que nos genera dure toda la vida.

La verdad es que el romance de película tiene fecha de caducidad, y lo que hace perdurar las relaciones de pareja es la existencia de una serie de vínculos que van más allá del amor. Elsa Punset nos viene a decir que si el baile hormonal del enamoramiento durara más de 6 meses, no habría cuerpo que lo aguantara.

En efecto, las relaciones de pareja atraviesan por diferentes fases a lo largo de su existencia, empezando normalmente (aunque no siempre) por una fase de intensa atracción emocional y, normalmente, física, que, pasados unos meses da lugar a otro tipo de amor, igualmente hermoso pero menos intenso y pasional. No se ama menos pero se ama mejor.

Sin embargo, la convivencia, la rutina, los problemas, las obligaciones y toda una serie de factores que repasaremos a continuación pueden dar lugar a la ruptura de ese mito del romance idílico eterno, si no se sabe interpretar o reconocer que la energía del amor no se destruye sino que se va transformando dando lugar a emociones diferentes.

¿Recuerdan los puentes de Madison?. Una mujer casada (Meryl Streep) conoce a un fotógrafo trotamundos (Clint Eastwood), y se da cuenta de que en su matrimonio faltan cosas que el bueno de Clint sabe darle: pasión, aventura….el baile hormonal de los primeros seis meses, que el cariño de su marido no le proporciona.

La comunicación en pareja

La comunicación en la pareja es fundamental. Cuando la comunicación no existe, o queda dañada por las interferencias que producen las obligaciones, las prisas, la familia, los no-entendimientos…entonces surgen problemas: o bien incomunicación, o bien reproches y culpas, peleas, gritos…

La única manera de construir y mantener una relación estable es el diálogo y la resolución de los conflictos y las diferencias de forma conjunta. Si uno (o los dos) miembros de la pareja no disponen de las adecuadas herramientas comunicativas, la pareja está abocada al fracaso. Aunque, cuidado: en ocasiones, se dispone de las herramientas adecuadas pero la pareja no se pone de acuerdo en el momento de ponerlas en marcha. La prisa de uno o la pasividad del otro pueden dar al traste con relaciones que podrían mantenerse con un poco de comprensión mutua.

El tiempo

El tiempo pasa veloz cuando estamos bien con otra persona, y pasa muy lento cuando estamos mal. Realmente, el tiempo no importa demasiado, sino cómo utilizamos ese tiempo.

Hay que desmontar el mito de que una relación perfecta tiene que pasar todo el tiempo posible juntos. No es así. La evidencia demuestra que las relaciones de pareja más satisfactorias son aquellas que saben establecer una separación entre la vida individual de cada uno y la vida de pareja. Es necesario que cada integrante de la pareja respete un tiempo personal para realizar las actividades, tareas, intereses personales de cada uno, tanto personal como de la pareja. Pero también es importante tener una amplia zona de solapamiento entre los dos.

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Si uno de los dos no respeta el tiempo del otro, o si no se dispone de tiempo o no se tienen actividades compartidas más allá de las obligaciones domésticas, podremos decir que el conflicto está servido.

Para que una relación se mantenga viva, crezca y prospere es necesario compartir momentos, ya sea una cena, una salida al cine, o un cuarto de hora para tomar  café juntos, desconectar del móvil y conversar. Esto, que parece tan simple, es con frecuencia el cáncer de la pareja ya que los problemas, el trabajo, los hijos o la casa dificultan cuadrar horarios o centrarse en la vida de pareja cuando se dispone del tiempo, pero la cabeza está en otro lugar.

3) Interés por otra persona.

Si estás constantemente pensando en otras opciones, entonces tu relación no es tan fuerte como piensas. No me refiero a atracción física. Es perfectamente posible mirar a alguien atractiv@ que pasa por la calle, reconocer su belleza y eso no conduce necesariamente a una pulsión sexual y deseo desorbitado, ni tampoco un desprecio a tu pareja.

Sin embargo, cuando el interés por otra persona va más allá del interés carnal y existen encuentros “amistosos”, el baile hormonal que la pareja actual no proporciona puede aparecer con la nueva persona. La razón principal es que hasta que no conocemos bien a las personas, solemos idealizarlas, generarnos una imagen ideal de esa persona, que aunque solo existe en nuestra mente, es tan poderosa como la magia.

Dudas sobre el futuro.

Las relaciones de pareja atraviesan por caminos llenos de piedras que hay que ir sorteando. Con las dificultades aparecen las dudas sobre el futuro de la relación. Prestar atención al instinto de cada uno para saber qué es lo que se siente de verdad es fundamental.

Hemos de ser sinceros, con nosotros mismos y con nuestra pareja. Si creemos que nuestra pareja no es “esa persona”, no es “lo que quieres” o no es “tu alma gemela”, simplemente escucha tu corazón, como nos dice Laura Pausini y toma decisiones.

pausini

Intereses y motivaciones diferentes.

Cuando los intereses y motivaciones de las dos personas no son compatibles es díficil encontrar razones para seguir juntos. Puede ser que al conocerse, ambas personas tengan intereses y motivaciones diferentes, y que eso suponga una encantadora curiosidad para el otro. Sin duda, parejas de diferentes culturas o con una gran diferencia de edad, pueden encontrar un maravilloso encanto en esas diferencias que con el tiempo dejan de ser diferencias para ser compartidas.

Sin embargo, si los intereses, valores y motivaciones son irreconciliables, o llevan a la pareja a no plantearse pasar tiempo juntos, es un factor facilitador de la ruptura muy importante.

 

No hay deseo

El sexo es un pilar fundamental en una relación de pareja. Cada pareja es diferente en cuanto a la necesidad, tiempo y duración de las relaciones sexuales, pero si no existe deseo por disfrutar de relaciones íntimas con la otra persona, y se tiene deseo sexual por otras personas o con uno mismo, será el momento de hacerse un planteamiento.

Si bien es cierto que en todas las parejas hay épocas de sexo más o menos intensas, si la percepción de tu pareja no incluye la necesidad de mantener relaciones sexuales completas habrá que preguntarse si esa relación es la que ambos quereis.

 

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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Una respuesta a ¿Por qué se acaban las relaciones de pareja?

  1. marianlr dijo:

    Reblogueó esto en marianlr.

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