Por qué nos cuesta tomar decisiones?.

decisioncTomar decisiones es una tarea muy difícil y estresante. ¿Qué hacer respecto a una relación no satisfactoria, cambiar de empleo, escoger oficio…?pueden ser decisiones que lleguen a bloquear a las personas, e incluso después de haber tomado la decisión, dudan de si la decisión tomada era o no la correcta.  En ocasiones la decisión es tan complicada que puede llevar a la persona al sufrimiento emocional.

Tomar una decisión significa pensar y ejecutar una acción que ha de servir para resolver una insatisfacción, un problema. Cada persona  afronta la resolución de problemas de formas diferentes, utilizando las herramientas de las que disponen, y que se basan en su propia experiencia de aprendizaje. Estas herramientas son las que pueden llevar al bloqueo de la persona, a su sufrimiento y, por tanto, un desequilibrio emocional y conductual perjudicial para la persona, y también para los que le rodean.

Para ayudar a la toma de decisiones, la persona que ha de decidir, o quien deba asesorarle, debe saber que estrategias para afrontar o resolver el problema está utilizando, y si estas estrategias son las más adecuadas.

¿Por qué afrontamos los problemas de la manera en que lo hacemos?

Será útil saber hasta qué punto afrontamos los problemas de forma cognitiva, de forma afectiva o de forma conductual. Imaginemos que una mujer está meditando sobre si separarse o no de su pareja, pero ambos tienen hijos y una situación de co-dependencia económica. La persona que toma la decisión puede estar utilizando estrategias cognitivas, es decir pensando e imaginando posibles escenarios futuros que ayudarían a la toma de decisiones, pero también puede estar utilizando estrategias de tipo afectivo, como por ejemplo hablar con amigas sobre la situación que le afecta; y por último también utilizar estrategias de tipo conductual: evita afrontar la situación, bebe para no pensar, visita un abogado, llora, etc…

La utilización de una u otra estrategia para afrontar un conflicto depende de varios factores como por ejemplo:

  • El nivel de éxito anterior utilizando unas estrategias por encima de otras, en situaciones similares.
  • Los condicionantes de la situación.
  • El nivel de estrés que soporta la persona.
  • La personalidad: personas más introvertidas tienden a no consultar con otras personas, y tomar las decisiones soportando todo el peso cognitivo y emocional que supone.
  • La Búsqueda de sensaciones (Zuckerman, 1974). Hay personas que perciben las situaciones de conflicto, arriesgadas o inusuales como algo estimulante, y actúan de forma diferente ante la magnitud del riesgo.
  • Sensación de control. Muchas investigaciones con animales y personas han demostrado que la sensación de no controlar la situación está detrás de muchas depresiones y desequilibrios emocionales.  Seligman,1983, establecía el modelo de indefensión aprendida, para explicar que cuando una persona percibe que no puede hacer nada, ni ahora ni en el futuro, para cambiar una situación aversiva; cuando no depende en absoluto de esa persona, es decir, cuando no tiene ningún control sobre la situación, es probable que sufra una depresión.
  • La actitud ante los problemas. Las personas que se centran en los problemas, buscan apoyo e intentan buscar el lado positivo de la situación, suelen abordar los conflictos de forma menos estresante que las personas que se centran más en los sentimientos negativos, en la pérdida, o que evitan darle vueltas al problema o se desconectan de la situación que le produce estrés.
  • Las habilidades sociales y comunicativas: personas poco empáticas no tendrán ningún problema en decidir importándole poco las emociones o sentimientos de las otras partes en conflicto.  Personas con una buena red social de apoyo podrán buscar ayuda, obtener diferentes perspectivas del problema, lo que sin duda, facilita la resolución del problema.
  • Recursos materiales con los que se afronta el problema: dinero, educación, tiempo, etc…

Estrategias de afrontamiento

LLamamos estrategias de afrontamiento a la especial manera en que nos acercamos a las situaciones problemáticas para abordarlas y solucionarlas, o nos mantenemos al margen. Seguidamente detallamos algunas de las estrategias más conocidas y estudiadas.

Afrontamiento cognitivo

Estrategia basada en entender la situación, valorándola de la forma en que resulte menos dañina, o afrontándolo mentalmente.

Confrontación

Estrategia basada en afrontar directamente la situación mediante acciones directas, agresivas, o potencialmente arriesgadas.

Aceptación

La actitud de aceptación incondicional a uno mismo implica superar la fase de aceptación condicional propia de la infancia, en la que se supeditaba el amor a condición de que se portara bien. Cuando la persona se acepta a si misma, se respeta y se ama, entonces es capaz de aceptar, respetar y amar a otras personas.

Anticipación

Estrategia basada en la anticipación de posibles problemas o conflictos futuros, evitando la preocupación en el presente.

Humor

Utilizar el sentido del humor tiene una doble lectura. Por un lado, ayuda a afrontar los problemas aceptándolos y bromeando sobre ellos.

Sin embargo, por otro lado, el humor puede ser utilizado como una forma de evitar afrontar el problema de cara.

Introspección

Es una estrategia basada en la reflexión, teniendo en cuenta los propios pensamientos, motivaciones, sentimientos y comportamientos; y  reconociendo la propia responsabilidad en el origen (ocurrencia), mantenimiento o manejo del problema

Las técnicas de respiración, relajación, mindfulness o meditación pueden ayudar a ampliar el campo de conciencia.

Afrontamiento afectivo

Estrategia basada en mantener el equilibrio emocional o reducir el impacto de la situación o conflicto a resolver.

Planificación

Estrategia basada en pensar y estudiar el problema analizando con detalle los diferentes puntos de vista y opciones, que sirven para llevar a cabo acciones concretas.

Agresión pasiva

Expresión de agresividad hacia los demás de forma indirecta y no asertiva. Por ejemplo, dejarse de hablar. 

Preocupación excesiva

Se trata de una preocupación improductiva por la felicidad futura y por una tendencia al pesimismo y a estados de infelicidad o depresivos.

Supresión

Estrategia que consiste en evitar de forma intencionada ideas, recuerdos, sentimientos,o experiencias que son desequilibrantes desde el punto de vista emocional.

Afrontamiento conductual

 Afrontar la situación estresante de forma directa, a través de un proceso que optimice el resultado, o bien no reaccionar de ninguna manera, ni empleando ninguna de las estrategias anteriores.

Desconexión conductual

Refleja la incapacidad del sujeto para enfrentarse al problema, debido a la percepción de falta de control sobre el mismo, o a considerarlo irresoluble, y la tendencia a desarrollar síntomas psicosomáticos, o reacciones depresivas:  “No tengo forma de afrontar la situación”

Reevaluación positiva

Atender a los posibles aspectos positivos que tenga o haya tenido la situación o conflicto. Conlleva una tendencia a ver el lado positivo de las cosas y considerarse afortunado. Por ejemplo, considerar el problema de forma relativa, y como un estímulo para el desarrollo personal. 

Ira o resentimiento hacia los demás

Es una estrategia que consiste en redirigir la rabia hacia la situación o conflicto, en ira, agresividad u hostilidad hacia otras personas.

Asertividad

Estrategia que consiste en expresar abiertamente y directamente los pensamientos y sentimientos sin tratar de herir o manipular a las otras partes en conflicto.

Quejas y rechazo de ayuda

Expresión continua de quejas o solicitud de ayuda que se refieren a síntomas físicos o psicológicos, o problemas de la vida diaria, para más tarde, rechazar cualquier ayuda, consejo o sugerencia que se le ofrezca. seguidas por el rechazo a cualquier sugerencia, consejo u ofrecimiento de ayuda.

Aplazar la decisión

Estrategia de evitación que sirven para aliviar el desequilibrio que produce el afrontamiento del problema. Normalmente, la persona espera la ocasión oportuna para actuar.

Aislamiento social

Aislarse socialmente de familiares, amigos, conocidos, puede estar motivado por la necesidad de querer afrontar los problemas desde la soledad, o también puede deberse a un intento de ocultar los propios problemas.

Sumisión aparente

Estrategia basada en la continua petición de disculpas, dar explicaciones o poner excusas, para tratar de eludir responsabilidades, cumplimiento con los compromisos, o tratar de disimular la propia intención en algún comportamiento o conducta. En ocasiones, se relaciona con el querer quedar bien con todo el mundo.

 Escape/evitación

Apartarse del problema, no pensando en él, o pensando en otra cosa para evitar que el conflicto afecte emocionalmente.

En ocasiones, la evitación se reviste de deseos de que en otras circunstancias o vidas anteriores o futuras la realidad sería otra, lo cual puede significar cierto intento de esperanzar en una solución.

En otras ocasiones, la evitación se consigue realizando actividades distractoras (TV, leer, trabajar, hacer deporte, salir, etc…) o bien actividades encaminadas a reducir la tensión como comer, fumar, beber, ingerir drogas, medicamento, u otras conductas tales como la autolisis o las ludopatías

La retirada de la interacción con el mundo (retirada apática) es un componente clave de todas las adicciones. El sentimiento de falta de amor verdadero de los padres, induce a la autosatisfacción a través de sustancias (p.ej. drogas), conductas (p.ej ludopatías), o lograr la autosatisfacción a través del propio cuerpo (por ejemplo, adicción al sexo) con lo que se evita dar amor verdadero a otros.

Descarga emocional

Liberar las emociones, expresando los propios sentimientos mediante respuestas emocionales intensas (golpear la pared, llorar, chillar…). Si bien puede ser eficaz para afrontar determinadas situaciones difíciles.

Hablar o escribir, comunicar nuestras preocupaciones, expresar las emociones, tiene el efecto de reducir tanto la probabilidad de que se produzcan rumiaciones obsesivas, con el paso del tiempo, como la probabilidad de que se somatice el conflicto incrementándose la actividad fisiológica, y dificultando el sueño reparador.

Autocontrol emocional

Es una estrategia que consiste en la realización de esfuerzos para controlar y ocultar los propios sentimientos y respuestas emocionales, por ejemplo, haciendo una gesticulación atípica, o mostrando una expresión facial diferente a la habitual.

 

Búsqueda de apoyo

Buscar amigos, familiares, grupos, profesionales o empresas que puedan ayudar a tomar la decisión.

En general, un afrontamiento óptimo requiere la capacidad de usar, de forma flexible, múltiples estrategias.

Tomar decisiones significa que estamos afrontando un problema, ya que al menos, estamos haciendo algo: pensar de qué manera se puede solucionar aquéllo que nos desequilibra; aunque a veces no dirigimos la preocupación hacia el objetivo que nos causa malesta rehuyendo de afrontar a otros problemas a los que no queremos o podemos enfrentarnos.

Si nos preocupamos porque se nos acumula el trabajo y no tenemos tiempo para nada más, tendremos la excusa perfecta para no tener que pensar que las relaciones con la pareja no son nada agradables y que no se ven posibilidades de mejorarlas. Se evita así la experiencia de la ansiedad al preocuparse de eventos menores para no afrontar aquellos que nos causarían mayor ansiedad y que no son solucionables.

¿Por qué nos bloqueamos ante una decisión?

Hay varios factores que nos pueden llevar a bloquearnos en la toma de decisiones: la incertidumbre inherente a todo el proceso, la pérdida que toda elección conlleva, porque si elegimos perseguir el objetivo A, dejamos a un lado el B; y si hacemos C, no haremos D, y finalmente el riesgo a equivocarnos, fracasar y no lograr el objetivo propuesto.

Hay personas que soportan muy mal la incertidumbre. La aceptación y exposición al peor de los escenarios es un buen método para aprender a vivir con la incertidumbre. Por tanto, aprender la aceptación del sufrimiento por la pérdida, es útil para salir del bloqueo.

En otras ocasiones, el miedo a fallar, el miedo a no ser perfecto, el perfeccionismo extremo o anancasticismo, puede ser totalmente paralizante. La exposición al fracaso y el entrenamiento en la aceptación de pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones es un medio importante para enfrentar estos problemas.

¿te asaltan las dudas ante una decisión?.

Muchas veces es difícil tomar decisiones seguras sobre aquellos cambios que queremos introducir en nuestras vidas. Dicho de otra manera, salir de nuestra zona de confort para tomar una decisión sin tener certeza de si funcionará o no, nos puede llevar a la paralización, al bloqueo, y a no tomar decisiones. El culpable de ello es una distorsión cognitiva que se denomina “pensamiento de todo o nada, pensamiento dicotómico” según el cual, nos obligamos o hacerlo todo o no hacer nada, sin término medio.

Habrá que ver cada caso, pero por lo general, estamos mal acostumbrados a tomar decisiones sin tener demasiados factores controlados, y de ahí vienen los ataques de ansiedad, el estrés o las pesadillas. y además, una vez tomada la decisión las dudas acerca de si se ha decidido lo correcto o no, persisten.

La culpa de todas esas inseguridades y miedos es la existencia de un Sr juez interior que escruta cuáles pueden ser las consecuencias de haber tomado tal o cual decisión. Crees que está en tus manos dar el paso para continuar, pero no lo haces. Has decidido interiormente qué es lo que necesitas, pero algo en tí te lo impide. ¿por qué?.

Normalmente, salir de la zona de confort en la que cada uno vive puede causar cierta angustia, cuando no miedo a equivocarnos. Sin embargo, nadie nos obliga a tomar una decisión y seguimos  dando vueltas a la decisión aún cuando nos damos cuenta de que es un error. Es decir, está muy bien pensar, reflexionar y utilizar la razón para tomar decisiones, pero si estas dudas sirven como excusa para no hacer nada, maldita la gracia. Muchas veces es mejor decantarse por una opción, y si nos equivocamos siempre podemos rectificar. Ni precipitación a la hora de tomar decisiones ni parálisis permanente.

Confia en tu intuición y en tu presente. No pienses en los “y si….” ni en los “debería…”, en posibles escenarios futuros pero inciertos. Piensa más bien en tu presente: ¿qué te pide el cuerpo?¿qué te dice tu intuición?, y luego piensa con la razón. El equilibrio entre nuestra parte racional y nuestra parte emocional lo es todo.

Podemos tomar las decisiones con la parte más racional del cerebro, o bien con la más emocional e impulsiva. Las personas que necesitan controlar todos los extremos de una situación tienden a buscar la seguridad de la razón y la lógica.

Ciertamente, hay ocasiones en las que una decisión fría, razonada y calculada apartando el corazón puede ser muy útil. Las personas más emocionales se dejan llevar más por los impulsos, el presente, y suelen ser más arriesgadas en las decisiones. Cuando el riesgo es controlado y moderado no hay problema, ya que si te equivocas siempre puedes rectificar.

Fija tu objetivo.

Fijar el objetivo es importante. Volvamos al ejemplo del inicio: imaginemos que alguien se plantea romper su relación de pareja, pero la dependencia económica y los hijos en común ejercen de factor importante a tener en cuenta. El objetivo aquí puede ser triple. Por un lado, el objetivo puede ser acabar con una relación de pareja no satisfactoria, pero el objetivo también puede ser no influir negativamente en el bienestar de los hijos como consecuencia de la separación; o yendo un poco más allá, el objetivo puede estar ligado a la dependencia económica de la pareja. Clarificar el objetivo es sumamente importante, puesto que es la situación a la que la persona quiere llegar.

Una vez fijado el objetivo, hemos de saber qué estrategias de afrontamiento del problema estamos utilizando, y si estas estrategias son las más adecuadas.

Planificar

Fracasar en hacer la planificación es planificar el fracaso. Una vez hecho nuestro propio análisis de estrategias de afrontamiento a nivel cognitivo, emocional y conductual, y una vez fijado nuestro objetivo a conseguir mediante la toma de decisiones, lo que toca es seguir un curso de acción mentalmente que nos permita conseguir el objetivo propuesto, para después llevar ese ensayo mental en acciones prácticas.

Errar es humano. 

Si al tomar una decisión nos hemos equivocado y no se puede rectificar, hemos de aceptar nuestro error sin valorarlo negativamente, y celebrar los aspectos positivos de la decisión y del aprendizaje realizado. No estamos obligados a ganar pero sí estamos obligados a dar lo mejor de nosotros mismos.

 

 

 

 

 

 

 

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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