Autolesiones: cuando el sufrimiento no es físico.

autolesionesLa autolisis es una práctica en la que la persona trasforma su dolor emocional en un dolor físico que es más fácil de enfrentar. Las autolesiones son una de las formas que utilizan algunas personas para darle un sentido al sufrimiento y conseguir localizar este sufrimiento en el mundo físico.

Las consecuencias del daño auto-inflingido no se reducen a las secuelas físicas, también hay consecuencias emocionales, menos visibles, pero normalmente más profundas y permanentes en el tiempo. Consecuencias que precisamente hacen que la persona reincida en las conductas autolesivas, empezando normalmente por cortes o heridas superficiales y aumentando la intensidad, la frecuencia y la profundidad.

Entre las autolesiones más habituales encontramos cortes, quemaduras, golpes, arañazos, arrancarse el cabello o incluso consumir drogas o sustancias nocivas para la salud. Si bien pueden aparecer en cualquier momento de la vida es más probable que sucedan durante la adolescencia, esa etapa tan fuertemente ligada a las emociones y los cambios hormonales.

Hay que tener en cuenta que la ayuda que la persona necesita no es la supresión de la conducta autolesiva. Ésta es necesaria, pero su eliminación solo supone la desaparición de un síntoma no del problema en si.

A diferencia de los intentos de suicidio (que buscan acabar con la vida y el sufrimiento), las autolesiones provocan dolor y son una distracción o una “vía de escape” a los problemas. En muchos casos también puede tratarse de un castigo por algo malo que supuestamente haya hecho la persona. Entre los principales motivos encontramos:

Llamar la atención: la autolesión puede ser una manera de recabar atención a través de los daños, en este caso no se busca el dolor sino el hecho de que las marcas sean visibles para realmente despierten empatía.

Amenazar: la auto-lesión también puede parecer en forma de amenaza. La persona que se autolesiona o amenaza con hacerlo quiere que su comportamiento sirva para doblegar la voluntad de otros, en una forma de chantaje emocional realmente perniciosa.

Castigarse: la autolesión suele estar presente si hay baja autoestima, culpa, sentirse responsable por una situación puntual, odiarse o rechazarse a uno mismo, etc.

Escapar a los problemas emocionales: el dolor se convierte en una forma de desviar la atención de un dolor interno mucho más fuerte, invasivo y persistente. El dolor físico sirve para interrumpir un ciclo de pensamientos negativos, de manera que nuestro cerebro tenga que centrarse en el daño físico.

Creer que se tiene el control: muchas de las heridas que nos causan escapan a nuestro control y nos trasladan una gran sensación de vulnerabilidad. Así, las autolesiones pueden funcionar como una forma de controlar este daño o parte de él.

Sentirse vacío: la falta de atención de la familia, el abandono de los padres, el divorcio, una decepción amorosa o la carencia de afecto en la infancia pueden dar lugar a un sentimiento de vacío que nos produzca la necesidad de sentir algo definido, aunque sea dolor.

Como hemos dicho anteriormente, las auto-lesiones no son una enfermedad mental, en todo caso son un síntoma de que hay una causa, un problema. Así, si atacamos el síntoma de forma aislada podemos reforzar su aparición e, incluso en el caso de que logremos que desaparezca, siempre quedará latente la causa que ha producido el síntoma.

De esta manera, lo mejor antes de practicar cualquier intervención es conseguir que la persona acuda a un especialista que sitúe a la conducta autodestructiva en su contexto mental, facilitando así la intervención y el ataque directo sobre la causa.

Baltasar Santos

 

 

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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