Retrato de una personalidad narcisista.

 narcisismoEl narcisista es uno de los estilos de personalidad más extendidos en la sociedad. Hay quién incluso, desde el ámbito de la psicología, manifiesta que vivimos en una sociedad narcisista generadora de personas narcisistas. ¿En qué consiste el narcisismo?.

Las personas con una personalidad narcisista presentan, generalmente, una adaptación social no sólo aceptable, sino incluso a veces, brillante y llena de éxito. Dicho éxito carece de valor para la propia persona si los demás no admiran su mérito o prestigio.  La dependencia de la admiración y aplauso por parte de los otros es costante, igual que la superficialidad de sus sentimientos con respecto a los demás. Reconocerás a una persona narcisista porque tras su aparente superioridad, hay realmente un grave complejo de inferioridad. Suelen ser aduladores con aquellas personas que les sirven a sus fines, y crueles y despreciativos con todos los demás.

Como recoge de forma excelente Joan Coderch en su publicación “Tema de Psicoanálisis, VIII-IX (2003-2004), cuando las circunstancias se lo permiten, intentan, por todos los medios, formar una cohorte de admiradores y aduladores que se encargen continuamente de rendirles homenaje y apreciar sus altas cualidades. Pueden ser grandes seductores, no solamente en el terreno amoroso, sino también en el terreno de la política, laboral…  pueden ser grandes “encantadores de serpientes”,  que deslumbran con su aparente seguridad en si mismos.

En muchas ocasiones, el continuo esfuerzo para crearse reputación y popularidad les lleva a una falta total de escrúpulos. La manipulación, el control y la explotación (muchas veces insidiosa) de los otros son características de este estilo de personalidad, capaces de cualquier cosa para escalar posiciones en el ámbito social o profesional en el que se desenvuelven.

Las personas con personalidad narcisista están encantadas de conocerse a sí mismos. Son extraordinariamente envidiosos (aunque nunca lo reconocerán) de aquellas personas de las que esperan reconocimiento, y despreciativos con el resto.  Cuando manifiestan el reconocimiento de otros, no valoran realmente las buenas cualidades, los méritos o el esfuerzo de esas personas… simplemente valoran (envidian y desean) la popularidad y reconocimiento alcanzados, por eso, normalmente, sus fuentes de inspiración, no suelen ser celebridades famosas por su trabajo, sino “personajillos” mediocres que han alcanzado la popularidad de forma rápida y sin esfuerzo, ya que ese es su mayor anhelo: el reconocimiento de los otros sin hacer nada para ello, simplemente porque el narcisista considera que lo merece.

Las personas narcisistas tienen una imagen altamente idealizada de si mismos. Tanto es así, que cualquier detalle que interfiera con esa imagen, cualquier crítica o cualquier comentario que pueda dañar esa imagen, es rechazada de forma inmediata, llegando incluso a la agresión. Se sienten superiores y los demás sólo están para reconocer y alabar esa superioridad.

Otros narcisistas menos malévolos y más comunes, son los narcisistas que se comportan como niños consentidos, para los que cualquier contrariedad es sinónimo de ataque, y que necesitan ser reverenciados continuamente por poco que hagan. Los narcisistas consideran que sus actos tienen una importancia y un mérito que, a menudo, pasan desapercibidos a los demás. Por esa razón, el narcisista se contempla a si mismo, enorgulleciéndose de su propia divinidad y desprecian a todo aquel que no es capaz de darse cuenta.

Por último, para acabar con esta caracterización de la persona narcisista, se trata de personalidades con una gran intolerancia a la espera, exigentes y que exigen una gratificación inmediata de sus necesidades (y caprichos). Grandes consumidores de todo aquello que le proporcione satisfacción inmediata (comida, alcohol, drogas, prostitución, tecnología…) y con nulo o escaso conocimiento de lo que los demás esperan de ellos.

Cuando se les dice lo que tienen que hacer, o bien se les contraría, o bien no son satisfechas sus demandas y exigencias, muestran una hipersensibilidad manifiesta: montan en cólera porque los demás no son capaces de entenderles, ni a ellos ni a sus necesidades, que en ese momento deberían ser la prioridad de todos los demás.

Enemigos de la psicoterapia, a la que sólo acuden porque alguien les obliga, suelen buscar consuelo en fármacos, tabaco, drogas, alcohol o juego descontrolado  a los que, con frecuencia, pueden llegar a engancharse. En otros casos, la adicción al deporte o la vida sana, por deseables que parezcan, no son ejercitados por ser hábitos saludables, sino que los practican porque se ven recompensados tanto por sus éxitos como por la envidia que generan en los demás, y esa es su fuente de satisfacción.

Para un narcisista el buen comportamiento, la buena conducta sólo es una práctica que se realiza para que los demás lo aplaudan, y lo más habitual es que en público muestren un ejemplo de comportamiento (para que los demás les admiren), y en privado, dejan ir  su auténtica falta de escrúpulos y rechazo de la autoridad, normas o reglamentos que vayan en contra de sus caprichos y necesidades inmediatas.

Tras años de experiencia, he podido comprobar que muchos narcisistas se esconden en actividades altruistas, de ayuda desinteresada a los demás. He visto narcisistas que empleaban los domingos en ir a tocar los bongos con amigos de iglesia para el deleite de niños con discapacidad. He visto narcisistas que empleaban su tiempo en ONG’s, en ayudar a la gente. Practicaban todas estas actividades deseables socialmente no para ayudar a los demás, sino como medio que les servía para encontrar el aplauso y reconocimiento de los demás. No es verdadero altruismo y amor al prójimo lo que motiva su conducta, sino reconocimiento y prestigio de los demás.

La ambivalencia de los narcisistas no perdura mucho tiempo. A menudo, su encanto superficial puede encandilar a muchas personas, y esa misma superficialidad, falta de compromiso, y fantasías egocéntricas son las que acaban hartando a sus parejas con el paso del tiempo. También por esa razón, un narcisista se retira antes de ser descubierto, antes de que le rechacen, cambiando de grupos, de amigos y de aficiones hasta encontrar una nueva pareja, un nuevo grupo de amigos o una afición que le permita seguir desarrollando su ego, única fuente de satisfacción.

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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