Cómo Resetearse en 5′.

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Acostumbrarse a no funcionar con el “piloto automático” sino con el “manual” es una buena manera de conectar con el mundo, con la realidad, y con una mejor manera de afrontar el estrés y los problemas y retos del día a día. Mindfulness es un término que no tiene una palabra correspondiente en castellano. Puede traducirse como atención y conciencia plena,  o bien como presencia atenta y reflexiva. En cualquier caso, los términos atención, conciencia y momento concreto presente, forman parte de su práctica.  Mindfulness significa, por tanto,  centrarse en el momento presente (aquí y ahora) de forma activa y reflexiva en lugar de vivir guiado por los automatismos aprendidos, la irrealidad o el soñar despierto.

En el mindfulness la atención, la conciencia y la reflexión no son para valorar o enjuiciar lo observado. No se trata de rechazar o aceptar, se trata de observar sin valorar, ni criticar, aceptando lo observado tal y como se da, en su pura esencia, incluyendo nuestros pensamientos, reflexiones y emociones. Es una forma de apartar los prejuicios, de buscar nuevos significados, de superar el conocimiento y los sesgos que nos aportan los sentidos.

Se trata de orientar la atención y la actividad, adecuándola a cada situación presente, no al pasado ni al futuro.

Independientemente de la meditación que realices, el Mindfulness tiene algunos elementos esenciales:

Centrarse en el momento presente.-  Esta es una característica definitoria de la terapia de conducta. Sin embargo, el centrarse en el momento presente tiene en el mindfulness un sentido distinto. Se trata de centrarse y sentir las cosas tal y como suceden, sin buscar su control. No se centra en un pensamiento para cambiarlo por uno positivo. Se centra en un pensamiento o actividad, la que se proponga, en sí misma, sin ánimo de control sobre ella. ¿Qué utilidad puede tener esto? La de aceptar las experiencias y sensaciones tal y como se dan, igual que el miedo a volar se pierde volando, o el miedo al agua se pierde nadando. Psicológicamente, esta técnica de centrarse en el estímulo presente (sea positivo o negativo), se llama exposición.

Apertura a la experiencia y los hechos.- El centrarse en lo que sucede y se siente en el momento presente significa centrarse en los aspectos emocionales y estimulares, no en la interpretación que hacemos de ello. Cuando interpretamos estamos traducimos a palabras, y cuando traducimos a palabras encorsetamos y etiquetamos las cosas , lo que supone la pérdida de la riqueza de las cosas que percibimos y sentimos. .

Aceptación radical. En el  mindfulness aceptamos radicalmente la experiencia, sin valorarla o juzgarla.   Se trata de aceptar las experiencias, y las reacciones a ellas, como naturales, normales. El esfuerzo por no valorarlas y aceptarlas permite no rechazarlas: el malestar, el enfado, la contrariedad no es algo de lo que se haya de huir, sino que forman parte de una experiencia humana que es preciso vivir. Aceptar lo desagradable o negativo es el primer paso para acabar con  el malestar, la ansiedad, los miedos o  el estrés.

Elección de las experiencias.- Puede pensarse que el mindfulness consiste en vivir con atención plena, reflexiva, no valorativa y aceptando lo que acontece de forma pasiva. Esto no es así. En el mindfulness elegimos de forma activa en qué implicarnos, en qué nos centramos.  Los objetivos, proyectos y valores de cada cual determinan sobre qué atender o prestar su tiempo e interés.

Control.-. La aceptación supone una renuncia al control directo. No buscamos el autocontrol de nuestras propias reacciones, sentimientos o emociones sino vivirlas y aceptarlas tal y como se producen.  No se trata de reducir (controlar) el malestar, el miedo, la ira o la tristeza, sino de experimentarlos como tal; en todo caso el efecto que pudiera producirse sobre esas emociones será de naturaleza indirecta.

¿Cómo se consigue el mindfulness?  El procedimiento más utilizado incluye elementos cognitivos (meditación) junto con determinados tipos de relajación, o ejercicios centrados en sensaciones corporales. Recuerda, en gran medida, al entrenamiento en relajación progresiva, aunque también al entrenamiento autógeno (procedimiento de auto-hipnosis) y a la hipnosis en sí.

A modo de ejemplo, y en el caso de la relajación, podría señalarse que cualquiera de los procedimientos utilizados podría ser adecuado. Particularmente me gusta el método del chequeo corporal que consiste en una mera experimentación en las sensaciones corporales asociadas al repaso activo del cuerpo. Empezamos con una respiración profunda y acompasada con la mente centrada en las sensaciones de la inspiración y la expiración, y seguimos centrándonos en las sensaciones de cada parte del cuerpo de forma ordenada: desde los dedos de los pies, los tobillos… hasta el cuello, los brazos, las manos… y la cabeza.

En 5 minutos podemos hacer un chequeo completo que podemos practicar en el trabajo, en casa o donde sea. Es como si apagaráramos y reiniciáramos nuestro ordenador. En este caso, apagamos y reiniciamos nuestro cuerpo para arrancar con más y mejor energía.

 

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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