Pero…¿qué es la zona de confort?

Se conoce como zona de confort al conjunto de límites que la persona acaba por confundir con el marco de su íntima existencia, y define muy gráficamente el acomodo de aquellas personas que han renunciado a tomar iniciativas que les permitan gobernar sus vidas.

Dicho de otra manera, es todo aquel conjunto de excusas que nos autoimponemos para no introducir cambios en nuestras vidas, para no asumir riesgos, ni tomar iniciativas que nos permitan conseguir nuevos objetivos.

En el ámbito clínico, los psicólogos intentamos trabajar con nuestros clientes el origen y el funcionamiento de los problemas. A partir de ahí, cuando el cliente ya es consciente de qué es lo que falla, o qué es aquello en lo que puede introducir cambios….se establece un “plan de cambios”.

Pequeños cambios pueden dar lugar a grandes mejoras y a la consecución de los objetivos. Los clientes suelen llegar a verlo, pero aún así, en muchas ocasiones siguen poniendo excusas a la hora de “ejecutar” esos cambios.

Por ejemplo, recientemente hablaba con una persona sobre la soledad, sus sentimientos de ineficacia, baja autoestima…. Hemos visto que para afrontar los retos del día a día, esta persona utilizaba estrategias de afrontamiento deficientes. Entre otras estrategias:

  • Elevada descarga emocional: llorar de impotencia ante los problemas, y agresividad sobretodo hacia las personas de su entorno de confianza.
  • Bajo nivel de búsqueda de soporte y ayuda: se come los problemas sólo, y no quiere compartir sus problemas ni con amigos ni familiares, abundando en la sensación de soledad y desorientación.
  • Bajo nivel de búsqueda de recompensas alternativas:  No trata de realizar nuevas actividades que le satisfagan: ejercicio, deporte, teatro, escuchar música…y se pasa el día haciendo lo de siempre: en el sofá, ante la TV viendo como pasan las horas y sintiéndose cada vez peor, consciente de que hace lo que no debe hacer.
  • Alto nivel de evitación. Esconde la cabeza bajo tierra (como el avestruz) esperando que el tiempo lo arregle todo.

Conjuntamente diseñamos un plan de cambios que recoge una serie de “tareas pendientes” que la persona debe afrontar y resolver:

  • Llamar a su ex-pareja para tratar cosas no “resueltas”; la hipoteca de la vivienda, etc…
  • Apuntarse a un gimnasio y acudir regularmente para realizar una rutina saludable.
  • Llamar a sus familiares más cercanos, no para contarles “penas” ni “pedirles dinero” sino para preocuparse por ellos y preguntarles “cómo están”.
  • Quedar con su hermano y pasar un día con él. (El hermano le ha invitado en muchas ocasiones a pasar el día juntos, y se siente dolido ante el rechazo permanente a tales invitaciones).

A pesar de comprender y asumir la relevancia de estas “pequeñas” cosas, semanas después, la persona sigue sin hacer nada de ésto….Bueno, se ha apuntado al gimnasio…pero no ha ido un sólo día. ¿Qué pasa?

Lo que pasa es que esta persona está anclada en su zona de confort (que le es francamente disconfortable), y a pesar de saber que haciendo estas pequeñas cosas se sentirá mucho mejor, cada día se pone excusas para “NO HACER”.

Este ejemplo puedo reproducirlo en decenas de casos diferentes. Siempre ponemos excusas para hacer aquéllo que sabemos positivamente que nos beneficiará, pero que de entrada supone una ruptura con el status actual. Ese es el momento en que muchas personas abandonan la terapia: “no avanzo…”, “me sé la teoría, pero la práctica….”.

¿Qué hacer?. La responsabilidad de los cambios es de uno mismo. Enfrentarse a los propios miedos y demonios y aparcar las excusas es un paso necesario para avanzar a un estado de bienestar mejor que el actual. De ahí que muchos psicólogos insistamos en “sal de tu zona de confort”, porque mientras no hagamos (y pensemos) cosas diferentes no obtendremos resultados diferentes.

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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