Cómo poner límites a esos compañeros difíciles.

Si todo el mundo hubiera tenido una educación emocional adecuada, seguramente este post no tendría lugar. Sin embargo, la realidad es que tanto en el trabajo como en la vida, nos relacionamos con personas difíciles, a los que es conveniente poner límites para no caer en su negativa telaraña emocional.

Aquí van algunas sugerencias.

Tus tareas no admiten aplazamiento.

Los compañeros difíciles pueden ser grandes ladrones de tu tiempo. Suele suceder que las personas que hemos sido educadas en valores como la ayuda al compañero, ser educado y agradable, a menudo, caemos en la necesidad de caer bien a los demás, para que los demás nos acepten.  Seamos claros: una cosa es ayudar al que lo necesite cuando uno pueda, y otra cosa es dejar de hacer “tus cosas” por ayudar al otro.

No pienses que eres egoista ni insolidario. Simplemente eres una persona organizada que te has planificado tu trabajo correctamente, y cuando llega esa persona que SIEMPRE necesita que le eches una mano, someterte a sus necesidades provoca que dejes de atender las tuyas. Los compañeros difíciles saben que eres una persona que no sabe decir “no”, y por ello te manipularán para llevarte a su terreno.

La comunicación asertiva te brinda la oportunidad de saber decir “ahora no” a ese compañero difícil,  aplazando tu dedicación a necesidades ajenas para más tarde. No te preocupes: los compañeros difíciles viven “de los demás”, así que no se darán por satisfechos con tu negativa, y buscarán a otro “ayudador”. Eso sí, cuando lo encuentre te someterá a chantaje emocional haciendo correr la voz que tú le negaste tu ayuda, y “fulanito” se la ha brindado porque es un buen compañero.  No pasa nada. ¡Aprende a vivir con eso, y siéntete satisfecho de haber puesto tus necesidades como prioridad!

Ser asertivo significa ser amable pero firme en la defensa de lo tuyo..

No es necesario ser “borde” o “agresivo”. En el otro extremo, tampoco hay que caer en la sumisión.  Decir no asertivamente  significa entender la petición del otro, pero no caer en sus “urgencias”, y por tanto, defender tus derechos e intereses. Puedes ofrecer una negativa amable, razonada e incluso buscar alternativas a las peticiones que te hacen. No cedas, ser asertivo significa ser amable pero también firme en tu posición.

Aguantando constatemente los “tiritos” del otro.

Tu compañero difícil te lanza “tiritos” a sabiendas de que cada tirito es una broma sin importancia, y que si reaccionas mal ante ella, estarás exagerando y, por tanto, demostrando que eres una persona rancia.  Si aguantas cada “tirito”, es posible que se te vayan acumulando hasta que explotes de mala manera, ante la incomprensión de los demás.

No dejes pasar los tiritos: ante el primer indicio manifiesta que prefieres una comunicación directa y sin tapujos. Que no te lancen dardos. Igual que tú expresas de forma amable tus opiniones, necesidades y deseos, has de exigir a los compis difíciles que lo hagan así también.

No “aguantes” o “explotarás” y te sentirás culpable por ello.

Cuando se ultrapasan ciertos límites. 

A lo mejor tu compañero difícil se ha atribuído un mérito que en realidad te corresponde a tí, o bien hace comentarios inapropiados sobre tí.  En estas ocasiones, además de mantenerte estable emocionalmente, puedes elegir entre dos alternativas:

  • No hacer caso, seguir con tu trabajo y esperar a que se brinde la posibilidad de demostrar los méritos en público; La actitud de tu compañero, ha desatado un tornado. ¿qué haces ante un tornado? ¿te expones a él o esperas que amaine?.
  • En otras ocasiones hay que hacer valer aquello de “más vale una vez verde que ciento colorado”, y explicarle directamente tu malestar por los comentarios o méritos falsamente atribuídos. Decide si lo haces con público o sin público, pero piensa que el sentido del humor es doblemente poderoso en este caso, y que la sonrisa que te pones en la cara no tiene porque reflejar ausencia de problemas o de malestar, sino que sonríes porque tienes la suficiente resiliencia como para apartar los problemas en ese momento. Tú tienes clase.

 

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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